Artesanos de viajes
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Reserva

Annyeonghaseyo!

Reducida a cenizas durante la guerra, Corea es un pequeño superviviente, acostumbrado a luchar por mantener su identidad propia a pesar de sus gigantescos vecinos, y este carácter luchador impregna la naturaleza de su gente.
La vida en Seúl sigue las 24 horas, con mercadillos nocturnos y animados locales. Pero lo más divertido es mezclarse con la gente en las callejuelas cerca de la zona universitaria donde hay mil puestos callejeros humeantes ofreciendo un sinfín de propuestas gastronómicas interesantes, con sabores verdaderamente sorprendentes. Hay que probar el típico tokbokki (pasta de arroz) si aguantas el picante, o el sundae (morcilla), y acabar siempre con un vaso de soju o makgeolli!

Afueras de Seúl, las rutas de senderismo llevan a fortalezas medievales y monasterios ocultos en el bosque. En Gyeongju las 23 tumas de reyes del  Parque de los Túmulos reflejan la cultura funeraria de la época de Shila, y también allí se puede ver el observatorio astronómico más antiguo de Asia. Las aldeas tradicionales te transportan a la antigua Corea y muestran una época dominada por clanes familiares, donde los artesanos reproducen antiguos oficios y se pueden visitar reproducciones fieles de las casas de nobles y plebeyos.